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2 de octubre de 2009

LA LUCHA CONTRA LOS SENTIMIENTOS NEGATIVOS

Existe una gran diversidad de sentimientos negativos, desde el más insignificante sentimiento de inferioridad hasta las formas más agresivas, pasando por la hipocresía, la depresión, la desconfianza etc.

Es importante definir aquellos defectos que prevalecen, en particular los más dominantes, el objetivo es de detectarlos para oponerse a ellos. Una vez que los hemos detectado, la única lucha posible es la no manifestación de estos sentimientos hacia el exterior.

Sabemos por otra parte que de todas formas, aunque no los expresemos, esos sentimientos negativos permanecen actuando y haciéndonos la vida difícil durante mucho tiempo. Eso significa que es importante no mantenerlos ni darles vida internamente.

Un aspecto de los sentimientos negativos, es que se desencadenan sin nuestra voluntad, son mecánicos. La mayor parte del tiempo los justificamos con argumentos que nos parecen coherentes. Pero, cualquiera que sea el sentimiento o la razón de su manifestación, no hay nada que pueda realmente justificarlo. Es necesario incluir que somos responsables de nuestros sentimientos negativos, están vinculados a nuestras debilidades y contienen una forma de violencia. Hasta que realmente nos demos cuenta del problema puede pasar mucho tiempo y debe superar la única dimensión intelectual. Es necesario constatarlo en su propia vida, observándose internamente.

Si uno no se siente preparado para comenzar a trabajar sobre el sentimiento negativo mas dominante, es posible comenzar por otro. Algunos como los celos son aceptados por nuestra cultura. La injusticia puede parecer una razón válida, realmente nace a menudo de la comparación de su propia situación con la del vecino. Existen injusticias reales, podemos reaccionar y pasar concretamente a la acción para solucionarlos, pero allí también entrar en un estado negativo no sirve de nada, al contrario, nos impide pensar correctamente.

Sin embargo, no hay que confundir el sufrimiento o el miedo que puede ser una reacción instintiva ante un peligro inminente, con un estado negativo. No entrar en la negatividad permite recuperar enormemente de energía y en consecuencia, comprender la vida de una manera más constructiva. Un aspecto, contra el cual podemos luchar, no dando cabida a pensamientos imaginarios. Cesando de alimentar la mente imaginativa que busca elementos, para apoyar nuestra negatividad. Es sorprendente de ver como a veces interpretamos erróneamente las situaciones.

El otro aspecto del trabajo es la identificación de las situaciones negativas y la lucha para detectarlas. Si nos identificamos a los problemas acabamos completamente asediados. Solamente cuando nos distanciamos podemos ver las cosas mas claras y pensar a las posibles soluciones de un modo más plausible.

Una vez que nos hemos dado cuenta de la importancia de luchar contra la negatividad en nosotros mismos, veremos que no es una cosa fácil. La primera constatación es que nuestra personalidad no esta unida, es múltiple y compleja. A menudo decidimos cosas y renunciamos a ellas poco después. El pequeño “yo” que ha decidido luchar debe confrontarse con el pequeño “yo” que no quiere dejar la negatividad. Estamos fragmentados en numerosos pequeños “yoes” representados por nuestros estados de ánimo, dependemos de nuestro humor, nuestros deseos incesantes e inestables tienen origen en nuestra educación. Unos corresponden al centro intelectual, otros al centro intelectual y otros al centro físico. Decidir de observar ese mecanismo implica centrarse en el “yo” que observa. En efecto, estamos divididos en diferentes tipos de “yoes” : el “yo” básico; el “yo” que observa ; y de “yoes” asociados con el fin de alcanzar una meta común: por ejemplo un ”yo” emocional que viene en ayuda de un “yo “ intelectual para evolucionar. Cada uno de esos tipos de “yo” se manifiesta los unos tras los otros.

La finalidad es la unidad de todos los “Yoes”, la realización del “ser”, libre de los cambios permanentes de humor. En el ser evolucionado el mecanismo de los “yoes” continúa a existir, pero éste puede mostrar su enfado, irritación o descontento de una manera pedagógica, sin que la negatividad se ampare de él. . Mientras que cuando cultivamos la negatividad, nos autodestruimos.

A pesar que de que estamos persuadidos de su existencia, los sentimientos negativos son una ilusión, y puesto que no tienen ninguna sustancia, son nulos.

Y cuando por una cosa u otra nos encontramos nulos, dejamos de existir. Por tanto lo que se trata es de nunca culpabilizarse ni de alimentar la negatividad.

En resumen seamos cada día más positivos para ser mas libres.

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2 de septiembre de 2009

Ilusiones, obsesiones y evasiones

Todos anhelamos lograr los objetivos de nuestra vida. Establecer metas es esencial para encarrilar la energía y dirigirla hacia aquello que queremos alcanzar.

“Si no sabes adónde vas, es probable que nunca llegues”, reza un dicho popular. Mas, ¿qué ocurre cuando idealizamos demasiado un objetivo y lo abstraemos de la realidad? ¿O cuando se transforma en una obsesión que nos impide llevar una vida dentro de cauces que nosotros consideraríamos más normales?

A veces tendemos a suponer que al concretarse un deseo que anhelamos desde lo más profundo de nuestro corazón nos sentiremos inmensamente dichosos, y que el no lograrlo hará que una parte de nuestra personalidad quede relegada o, aún peor, frustrada. ¿Tú sabes, de verdad, qué significa para ti lo que tanto deseas conseguir? ¿Eres consciente de que esa concreción traerá aparejados cambios profundos, que probablemente no puedas deshacer una vez que te embarques en ellos?

Muchas veces la realidad supera a la ficción de tus pensamientos previos, lo que significa que las cosas no suelen desarrollarse como uno las imagina, sino que toman su propio curso. En ocasiones, al soñar con un hecho solo estamos prestando atención a la punta del iceberg; hay mucho mas involucrado que lo que se percibe a simple vista.

Si gran parte de tu tiempo lo pasas maquinando sobre un tema en particular, el que da vueltas en tu mente sin cesar, tal vez te hayas obsesionado con ese tema. ¿Cuánta energía te consume el estar permanentemente concentrado en solo un fin? ¿Qué otras áreas de tu vida has relegado, tal vez sin siquiera darte cuenta? Creer que toda la felicidad de tu vida radica en solo un logro significa limitar tu capacidad como ser humano, que puede y necesita expresarse en distintas dimensiones. Piensa por un instante qué pasaría si nunca lograses ese hecho único y aislado que te obsesiona. Porque tal vez no se produzca en un futuro cercano o no llegue a concretarse jamás.

Si supones que te va la vida en lograr ese puesto de gerente que tanto deseas, en comprar algo en particular, o que nunca serás feliz si no te casas y tienes al menos dos niños, estarás concentrando toda tu energía y atención en ese asunto, y probablemente limites las verdaderas posibilidades de desarrollo, crecimiento y felicidad de tu vida. Simplemente las niegas, ya que en tu esquema mental no hay lugar para otras oportunidades de dicha y plenitud. Si tan solo con la mente abierta a nuevos horizontes aplicaras una pequeña dosis de flexibilidad y un mínimo de confianza a la posibilidad de que nuevos acontecimientos, algunos impensados, te hagan feliz, se abriría frente a ti una miríada de opciones diferentes para disfrutar de una vida más placentera.

¿Qué estás dejando en el camino para alcanzar tu fin? Te estás evadiendo de la realidad al enfocar todas tus energías en algo utópico, tal vez irrealizable. ¿Se está debilitando tu pareja, hay cambios familiares, la soledad te agobia y por eso prefieres bloquear esos sentimientos encontrados y centrarte en un objetivo laboral o económico? ¿O, por el contrario, tienes dificultades en el terreno laboral y para minimizarlas u olvidarlas te centras desmesuradamente en otro aspecto de tu vida?

Parecería que al dirigir el foco de tu atención hacia otro tema, lo que realmente te preocupa quedara desdibujado. Pero no es así. ¿Vale la pena abstraerse de lo que te perturba? ¿Crees que desaparecerá mágicamente por obsesionarte con otra cosa? Si te sientes identificado con gran parte de la descripción de este articulo, entonces es muy posible que te estés evadiendo de algo. Un área de tu vida te esta pidiendo a gritos que le prestes atención, en la que no logras la plenitud y el brillo que deberías, y tú la estas callando como puedes, centrándote desmedidamente en otra.

Hay un cambio latente en ti. No trates de acallarlo mas, ya que el hacerlo puede poner en peligro tu salud mental o física. En vez de hacer oídos sordos a las ideas intuitivas que te afloran, cambiar de tema o posponer decisiones, permítete encontrar nuevas fuentes de concreción personal. Hay algo que te gustaría cambiar y desbloquear, tu mente ya lo sabe y seguramente te puede dar indicios en estos días para que lo veas con nitidez.

Enfócate en lo que te gustaría que sea distinto, desde una posición mas relajada, e imagina cómo sería eso en el futuro, con lujo de detalles, colores, formas, texturas, sonidos. Centrarte en lo que realmente necesita de tu atención para solucionarlo o aceptarlo redunda en equilibrio, que es la base de una vida sana.

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