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18 de diciembre de 2009

CÓMO PEDIR PERDON

Las disculpas sinceras y sus beneficios para la salud

Todos conocemos ese sentimiento. Dijiste algo inapropiado sobre alguien y ese alguien se enteró. Tal vez, te ayudaste a ti mismo apropiándote del esfuerzo de otra persona. O, en una de esas, robaste. O mentiste. O leíste el diario íntimo de tu hija.

En cualquier caso, desde que lo has hecho, das vueltas en la cama, sientes una opresión en el pecho, comes y bebes demasiado, y tienes dolores de cabeza.

Valeria, de 50 años de edad, estaba atravesando un divorcio y su hermano era su
pilar principal, hablando telefónicamente con ella durante sus solitarias noches. Al poco tiempo, ella encontró al hombre de sus sueños, se mudó, y prácticamente desapareció. Estaba tan sumergida en su nueva vida que se olvidó por completo de su hermano. Hasta se olvidó de llamarlo para su cumpleaños.

Fue para esta época que comenzaron las noches de insomnio. Ella sentía tanta vergüenza que no podía hacerle una llamada. Sabía que lo había lastimado, y que bien podría estar furioso. Finalmente, se animó a llamarlo un día. Sí, él estaba dolido, pero entendió la situación. Por su parte, ella volvió a conciliar el sueño —y a hablar con su hermano—.

En relación con este tema, se llevó a cabo una investigación en la Universidad de California, Los Angeles, en la que se encuestó a 100 mujeres —todas modelos de rol con una actitud positiva—. La característica clave fue su habilidad y su deseo de terminar los asuntos pendientes. He aquí lo que surgió:
Etapas de la vida

La etapa uno corresponde a la pequeña niña buena. Sin importar cuál sea su edad, las mujeres en esta etapa pueden disculparse por todo, incluso por cosas que no son necesarias. Ellas necesitan agradar a las personas.

La etapa dos es un período de rebelión. Las mujeres pueden revelarse en contra de la fase anterior, y ahora no se disculparán en absoluto. Ellas se muestran enfadadas gran parte del tiempo.

La tercera etapa corresponde a la sabiduría. Cuando las mujeres superan la etapa de seguir las reglas y la de las reacciones desmedidas, toman lo mejor de las dos. Esto significa que tienen una urgencia de reconciliar lo que consideran defectos legítimos.

En términos de salud, las mujeres que atraviesan las dos primeras etapas tienden a experimentar más desórdenes relacionados al estrés y a la ansiedad.

Por otra parte, un estudio realizado en 2002 por investigadores de la College and Virginia Commonwealth University mostró que la frecuencia cardíaca, la presión arterial, los niveles de sudoración y la tensión facial disminuían en las víctimas de equivocaciones cuando se imaginaban a sus ofensores pidiéndoles disculpas.

Cómo decir que lo sientes

Si la disculpa no es sincera, ni quien pida las disculpas ni quien las reciba saldrán beneficiados. Pedir perdón puede ser algo muy difícil. Es un asunto de ego. Es humillante admitir el error y decir perdón. Significa que has hecho algo que no deberías haber hecho y que lo sabes. Ahora, es el momento de asumir la responsabilidad.

No obstante, sólo será beneficioso cuando verdaderamente sientas y entiendas lo que estás haciendo. De lo contrario, sólo serían palabras vacías. Es decir, si envainas la espada para hacer la paz, no puedes dejar el mango afuera —y estar listo para volver a tomarla—.

En ese sentido, es recomendable evocar una vieja plegaria de la tradición budista. Antes de ofrecer una disculpa o levantar el teléfono, siéntate confortablemente, y siente el peso de no haberte compadecido de ti mismo. Después de que lo hayas sentido profundamente, di para tus adentros: “he lastimado a alguien por mi ignorancia, ira, o confusión, y ahora pido que se me otorgue el poder para perdonarme”.

Antes de que puedas pedirle a alguien que te perdone, debes perdonarte a ti mismo. No serás capaz de nutrirte del perdón si no te perdonas primero. En otras palabras, el remordimiento seguirá achacando tu cabeza por las noches
Lo que no debes decir

Aquí van algunos ejemplos de formas inapropiadas de pedir disculpas:

* “Si he ofendido a alguien, pido disculpas”. Grave error. Nada de “si”, nada de condicionales. Este tipo de frases son típicas del falso arrepentido.

* “Realmente estoy arrepentido, pero no soy el único culpable de lo ocurrido”. Error. Lo que hayan hecho los demás es irrelevante a la hora de pedir disculpas por tus malas actitudes.

Hay quienes creen el perdón es una especie de líquido corrector, que borra lo hecho. Generalmente, los que piensan así intentan convencerse de su accionar mediante frases del estilo de “Perdonar es olvidar”.

Estos individuos, al ser perdonados, creen que se resetea el sistema y pueden volver a ofender tranquilamente —para luego volver a ser perdonados—. Esto también es poco sincero.

¿Cambiar las células?

ay quienes dicen que los cambios en los pensamientos pueden programar la estructura celular para proveer beneficios a la salud. Cuando dices una mentira, según la medicina china, la mentira queda atrapada en el cuerpo a nivel celular.

Puede sentirse como un nudo. Cuando pides disculpas, el cuerpo conoce la verdad de lo que hayas querido decir. Tú tienes la posibilidad de cambiar tu cuerpo, porque tú eres quien está a cargo de tus pensamientos.

Aceptación o no

No es obligatorio que la otra persona acepte tu pedido de disculpas para conseguir los beneficios a nivel de la salud. Es posible que tus disculpas nunca sean aceptadas, y tú deberás encontrar una forma para vivir con ello.

Cuando te aferras a los problemas y equivocaciones, es como si tuvieras unido a un ancla que te arrastra hacia el fondo de un abismo. Tus mejores pensamientos aparecerán cuando estés en paz contigo mismo. Y tus mejores noches de sueño también.

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2 de octubre de 2009

LA LUCHA CONTRA LOS SENTIMIENTOS NEGATIVOS

Existe una gran diversidad de sentimientos negativos, desde el más insignificante sentimiento de inferioridad hasta las formas más agresivas, pasando por la hipocresía, la depresión, la desconfianza etc.

Es importante definir aquellos defectos que prevalecen, en particular los más dominantes, el objetivo es de detectarlos para oponerse a ellos. Una vez que los hemos detectado, la única lucha posible es la no manifestación de estos sentimientos hacia el exterior.

Sabemos por otra parte que de todas formas, aunque no los expresemos, esos sentimientos negativos permanecen actuando y haciéndonos la vida difícil durante mucho tiempo. Eso significa que es importante no mantenerlos ni darles vida internamente.

Un aspecto de los sentimientos negativos, es que se desencadenan sin nuestra voluntad, son mecánicos. La mayor parte del tiempo los justificamos con argumentos que nos parecen coherentes. Pero, cualquiera que sea el sentimiento o la razón de su manifestación, no hay nada que pueda realmente justificarlo. Es necesario incluir que somos responsables de nuestros sentimientos negativos, están vinculados a nuestras debilidades y contienen una forma de violencia. Hasta que realmente nos demos cuenta del problema puede pasar mucho tiempo y debe superar la única dimensión intelectual. Es necesario constatarlo en su propia vida, observándose internamente.

Si uno no se siente preparado para comenzar a trabajar sobre el sentimiento negativo mas dominante, es posible comenzar por otro. Algunos como los celos son aceptados por nuestra cultura. La injusticia puede parecer una razón válida, realmente nace a menudo de la comparación de su propia situación con la del vecino. Existen injusticias reales, podemos reaccionar y pasar concretamente a la acción para solucionarlos, pero allí también entrar en un estado negativo no sirve de nada, al contrario, nos impide pensar correctamente.

Sin embargo, no hay que confundir el sufrimiento o el miedo que puede ser una reacción instintiva ante un peligro inminente, con un estado negativo. No entrar en la negatividad permite recuperar enormemente de energía y en consecuencia, comprender la vida de una manera más constructiva. Un aspecto, contra el cual podemos luchar, no dando cabida a pensamientos imaginarios. Cesando de alimentar la mente imaginativa que busca elementos, para apoyar nuestra negatividad. Es sorprendente de ver como a veces interpretamos erróneamente las situaciones.

El otro aspecto del trabajo es la identificación de las situaciones negativas y la lucha para detectarlas. Si nos identificamos a los problemas acabamos completamente asediados. Solamente cuando nos distanciamos podemos ver las cosas mas claras y pensar a las posibles soluciones de un modo más plausible.

Una vez que nos hemos dado cuenta de la importancia de luchar contra la negatividad en nosotros mismos, veremos que no es una cosa fácil. La primera constatación es que nuestra personalidad no esta unida, es múltiple y compleja. A menudo decidimos cosas y renunciamos a ellas poco después. El pequeño “yo” que ha decidido luchar debe confrontarse con el pequeño “yo” que no quiere dejar la negatividad. Estamos fragmentados en numerosos pequeños “yoes” representados por nuestros estados de ánimo, dependemos de nuestro humor, nuestros deseos incesantes e inestables tienen origen en nuestra educación. Unos corresponden al centro intelectual, otros al centro intelectual y otros al centro físico. Decidir de observar ese mecanismo implica centrarse en el “yo” que observa. En efecto, estamos divididos en diferentes tipos de “yoes” : el “yo” básico; el “yo” que observa ; y de “yoes” asociados con el fin de alcanzar una meta común: por ejemplo un ”yo” emocional que viene en ayuda de un “yo “ intelectual para evolucionar. Cada uno de esos tipos de “yo” se manifiesta los unos tras los otros.

La finalidad es la unidad de todos los “Yoes”, la realización del “ser”, libre de los cambios permanentes de humor. En el ser evolucionado el mecanismo de los “yoes” continúa a existir, pero éste puede mostrar su enfado, irritación o descontento de una manera pedagógica, sin que la negatividad se ampare de él. . Mientras que cuando cultivamos la negatividad, nos autodestruimos.

A pesar que de que estamos persuadidos de su existencia, los sentimientos negativos son una ilusión, y puesto que no tienen ninguna sustancia, son nulos.

Y cuando por una cosa u otra nos encontramos nulos, dejamos de existir. Por tanto lo que se trata es de nunca culpabilizarse ni de alimentar la negatividad.

En resumen seamos cada día más positivos para ser mas libres.

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EL TRABAJO DE LA MENTE ES CREAR PENSAMIENTOS...

Luego éstos se convierten en palabras y acciones.Las impresiones son características de la personalidad que constantemente alimentan a la mente y determinan la creación con las influencias exteriores. Estos rasgos o hábitos trabajan automáticamente.
Por ejemplo, si desde niño se me ha dicho queno soy bueno, que no valgo, etc. si esto lo oigo de la familia, en el colegio y en otros lugares, al cabo del tiempo se desarrolla un sentimiento de inseguridad que arraiga profundamente en la personalidad.

De hecho se convierte en la personalidad y por eso se dice que esa persona no tiene confianza en sí misma, no tiene autorespeto, depende de la opinión de los demás, etc.

Así que, ¿cómo revisarse y cambiar?

¿cómo hacer que estas impresiones paren de crear automáticamente patrones de pensamientos y de acciones negativas?

La respuesta es utilizar el filtro del intelecto en el ser. Cuando hay un objetivo de cambiar, para ser más positivo y mejor, reside en uno mismo no en ningún poder exterior. El intelecto, cuando está atento, puede desapegarse y observar los hábitos y cómo influyen al ser.

Con práctica el intelecto aprende a filtrar lo que es correcto de lo incorrecto e intenta poner sólo los pensamientos correctos en la mente. Es muy importante darse cuenta que tenemos este filtro en nuestro interior que nos permite discernir y tomar decisiones precisas y beneficiosas.

Sin embargo, a menudo, aunque el intelecto se de cuenta de lo que es correcto e incorrecto, no hay el poder para poner lo correcto en la práctica. Especialmente cuando uno se ha hecho adicto a cierto hábitos o impresiones subconscientes es como imposible. Por ejemplo, una persona puede comprender perfectamente que fumar mucho es muy malo para la salud; o que no tener autoconfianza sobre algo influye mucho en el estado mental, sin embargo, no hay el poder para cambiar tales hábitos o patrones de pensamientos.

Ahora bien, necesitamos comprender que hay impresiones positivas en el ser, de la misma forma que están negativas. Las positivas pueden considerarse como fuentes de energía que son cualidades eternas o poderes que existen en el interior de cada ser humano.

Por ejemplo, la paz, la felicidad, la verdad son recursos de energía eterna que la gente no toma constantemente. Aunque a veces hay la experiencia de paz, amor felicidad es pocas veces constante, hay muchas interferencias de las impresiones negativas tales como el miedo, dudas, celos, ira, ego, etc.
Estas impresiones negativas destruyen o polucionan el libre fluir de las energías positivas y eternas hacia el ser.

El intelecto debe trabajar para separar los flujos negativos y positivos que a menudos están mezclados para permitir que sólo los positivos
entren en la conciencia.

¿Cómo entrenar al intelecto para hacer esto?

¿Cómo revisar y transformar los flujos negativos?

Es por esta razón que practicaremos unos ejercicios que ayudan a concentrar la mente e intelecto, ir hacia mi interior hacia las energías positivas y eternas.
Con la concentración adecuada de la mente y del intelecto hacia mis fuerzas constructivas interiores de paz, amor y felicidad, puedo hacerme poderoso.
Poderoso en el sentido de permanecer positivo frente a situaciones negativas;
pacífico cuando todo alrededor mío es caótico, es decir, no ser influenciado negativamente sino influir con mi positividad.

Cuando estoy estable en mi poder interior de paz, entonces puedo dar eso a los demás y ayudarles a calmarse.


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